TRILOGÍA PALOMERA: Tres películas navideñas

TRILOGÍA CINEMATOGRÁFICA 11 - Navidad

Las épocas festivas son familiares por default. Pero, siendo honestos, mucha de esa familiaridad tiende a ser obligatoria, reuniones muchas veces forzadas haciendo del sentimiento navideño una especie de imposición. El sentido empático de convivencia es torcido hacia un sentido del deber, dejando de lado otro tipo de familia: aquellas que sí podemos elegir, aquellas familias compuestas de otros seres cercanos que no son necesariamente de la misma sangre. Desde grandes amigos hasta compañeros de batalla, todas las personas con la que, de alguna forma u otra, puedes contar indudablemente.

Por este motivo, las tres películas que les recomendamos no son selección azarosa; todas comparten la temática del trabajo en equipo. En estas cintas se manifiestan las fuerzas de grandes líderes que llevan la trama hacia momentos memorables, todo gracias al apoyo físico y moral de quienes los rodean. Aunque la Navidad se presta específicamente a la esperanza familiar, debe de haber siempre lugar de reflexión para la colaboración, esa segunda familia que resultan ser los verdaderos amigos. A continuación, te compartimos

 

 

EL EXTRAÑO MUNDO DE JACK (1993, Dir. Henry Selick)

 

La enormemente famosa cinta de Henry Selick (quien años más tarde realizaría Jim y el durazno gigante y esa increíble pesadilla que fue Coraline y la puerta secreta), retrata la historia de un aspirante a probar otras experiencias, nada menos que el propio Rey Calabaza, Jack Skellington, amo y señor del Halloween. Al descubrir el mundo de la Navidad, Jack se dispone a realizar su propia versión del día festivo. No siendo precisamente lo suyo, termina estropeando la noche para el mundo entero, teniendo que cancelar la Navidad debido a los percances que Jack ocasionó. Pero lejos de resultar en una tragedia, aparece una gran oportunidad entre la reflexión y la acción, donde Jack, gracias a su propia toma de consciencia, y con la incondicional ayuda de Sally, una hermosa versión femenina del monstruo de Frankenstein, logra darse cuenta de sus errores y corregirlos a tiempo para ayudar a Papá Noel a salvar la Navidad. Jack pasa de ser la causa principal de los daños a ser parte de una bella resolución.

 

Sally no solamente sirve de consejera, sino que toma riendas en el asunto cuando Jack parece cegado a continuar algo que puede dañar gravemente a los demás. La fuerza y perseverancia de Sally son notables a lo largo de la cinta, dejando de lado la típica heroína que sólo se sienta a esperar aprobación de los demás; contrario a esto, ella misma lucha por quienes quiere sin importar los riesgos (entre ellos el propio Boogie Man, “el coco”, quien mantiene secuestrado a Papá Noel). Este clásico de animación en stop-motion, con varias de las canciones más memorables de cualquier musical, es sin duda una aventura de cumplimiento de sueños, aspiraciones frustradas, percatarse de graves errores y el trabajo en equipo.

 

 

EL ORIGEN DE LOS GUARDIANES (2012, Dir. Peter Ramsey)

 

¿Te imaginabas que alguna vez Papá Noel, Jack Frost, el Conejo de Pascua, el Hombre de Arena, el Hada de los Dientes y el Coco coincidirían en una memorable cinta de acción? Basada en los libros de William Joyce, El Origen de los Guardianes narra la historia de los representantes de los más famosos días festivos que intentan luchar contra la oscuridad del mismísimo Coco. Para esto, Papá Noel, Conejo de Pascua, el Hombre de Arena y el Hada de los Dientes reclutan a Jack Frost, el Espíritu del Invierno, para detenerlo. Aunque el origen de Jack Frost es trágico (fue un joven mortal que murió ahogado tratando de salvar a su hermana), resulta también una justificación de su gran corazón y convicción para brindar grandes momentos invernales a la Humanidad.

 

Acompañando de estos antiguos sabios, todos ellos grandes guerreros, Jack no deberá afrontar únicamente pérdidas, recuerdos y pesadillas, sino la construcción de sus propias fortalezas que lo harán merecedor de pertenecer al equipo de los Guardianes. Aunque todos los problemas son representados por el Coco (llamado Pitch Black), el problema universal siempre será el no creer en uno mismo; y siendo parte esencial de un equipo, esto puede desbalancear o poner en riesgo la integridad de quienes lo componen. Si el mensaje de creer en uno mismo luce trillado, esta película lo retoma de tal forma que luce nuevo para los niños; o la menos, desafiante.

 

 

DURO DE MATAR (1988, Dir. John McTiernan)

 

No están leyendo mal: sin duda la noche más dura de John McClane es de las mejores cintas navideñas de todos los tiempos. Uno pensaría que se trata de simple entretenimiento explosivo para pasar un excelente rato. Y lo es, ¿para qué les decimos que no si sí? Pero también es verdad que “es más que sólo eso”. Este clásico es todo lo que promete su leyenda, una cinta perfectamente equilibrada entre el ambiente festivo de Noche Buena, las escenas de acción más creíbles y concisas de la historia del cine, y la colaboración entre un héroe icónico y, tal vez, el mejor policía que hemos visto en pantalla.

 

Todos conocemos la historia: unos terroristas alemanes, liderados por Hans Gruber (el legendario Alan Rickman en su papel debut) secuestran una torre empresarial en Los Angeles para robarse aproximadamente 640 millones de dólares. Por fortuna, el oficial John McClane (interpretado por el mejor Bruce Willis de su carrera) no forma parte de los rehenes, y utiliza todo cuanto está en sus manos para contrarrestar el plan de los villanos. Pero existe un elemento de suma importancia: McClane recibe constante apoyo de un sargento que tuvo el infortunio de toparse con tan grave situación, el Sgt. Al Powell (Reginald VelJohnson). Cuando Al es embestido por balazos provenientes del edificio, pide refuerzos al tiempo que hace contacto con McClane, sirviendo de apoyo moral durante el difícil trayecto de la noche. Powell reconforta a McClane en momentos de clave, defendiéndolo de las autoridades mayores que también lo ven como parte de los terroristas.

 

La química entre ambos es sorprendente, a pesar de que durante prácticamente toda la cinta se comunican únicamente por radio. Ambos oficiales demuestran que la confianza colaborativa no requiere de cercanías superficiales, que es gracias al entendimiento y al poder del lenguaje que podemos llegar a entendernos como individuos, correspondiendo al mismo objetivo del deber cumplido. ¡Peliculón para Navidad y todas las épocas! Sin duda es una cinta que divierte tanto como puede conmover.

 

 

Como dicen en El origen de los Guardianes: “¡Feliz navidad! ¡Felices pascuas! ¡Y no olviden cepillarse los dientes!”

 

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