Hablemos de seguridad nacional: Ana María Salazar

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Seguridad nacional, el gran reto (olvidado) de las democracias.

Los atentados del 11 de septiembre de 2001, en Estados Unidos, impactaron de tal manera que muchos gobiernos se replantearon los paradigmas existentes respecto a la seguridad nacional.

 

Hasta antes de los atentados el concepto era sinónimo de represión en América Latina. Los gobiernos hacían uso de las fuerzas para someter a la población en pro de la “seguridad nacional”.

 

Si bien las circunstancias han cambiado, en México la seguridad nacional aún se considera polémica, por no decir que se ha postergado e incluso está al borde del colapso.


En 2008, Ana María Salazar, experta en seguridad nacional y pública, señaló que “los temas de seguridad pública y seguridad nacional son dos de los grandes pendientes de la transición democrática en México, y, pese a ello, no se están tomando las medidas necesarias para su definición y cobertura. De continuar así, podríamos inferir que las cosas tenderán a empeorar”.

 

Pero, ¿qué es la seguridad nacional?

 

Este concepto se refiere a los protocolos con los que un país identifica y enfrenta amenazas. De acuerdo con la Ley de Seguridad Nacional, en México se consideran amenazas todas las actividades relacionadas con:

 

  • Actos tendentes a consumar espionaje, sabotaje, terrorismo, rebelión, traición a la patria, genocidio, en contra de los Estados Unidos Mexicanos dentro del territorio nacional;
  • Actos de interferencia extranjera en los asuntos nacionales que puedan implicar una afectación al Estado Mexicano;
  • Actos que impidan a las autoridades actuar contra la delincuencia organizada;
  • Actos tendentes a quebrantar la unidad de las partes integrantes de la Federación, señaladas en el artículo 43 de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos;
  • Actos tendentes a obstaculizar o bloquear operaciones militares o navales contra la delincuencia organizada;
  • Actos en contra de la seguridad de la aviación;
  • Actos que atenten en contra del personal diplomático;
  • Todo acto tendente a consumar el tráfico ilegal de materiales nucleares, de armas químicas, biológicas y convencionales de destrucción masiva;
  • Actos ilícitos en contra de la navegación marítima;
  • Todo acto de financiamiento de acciones y organizaciones terroristas;
  • Actos tendentes a obstaculizar o bloquear actividades de inteligencia o contrainteligencia, y
  • Actos tendentes a destruir o inhabilitar la infraestructura de carácter estratégico o indispensable para la provisión de bienes o servicios públicos.

De no atenderse las amenazas, las consecuencias podrían ser graves como poner en jaque al Estado; derrocar al gobierno democrático; la muerte de un importante número de habitantes o una delicada baja en la calidad de vida de la ciudadanía, etc.

 

En 2015, la Agenda Nacional de Riesgos - bajo custodia del Cisen - para la seguridad nacional de México ordenó las siguientes amenazas a la seguridad nacional (comenzando con la de mayor prioridad): “delincuencia organizada; conflictos agudos focalizados; anarquismo; terrorismo; flujos migratorios descontrolados; corrupción e impunidad; ciberseguridad; tráfico ilícito de mercancías en fronteras y mares; desastres naturales y pandemias, y subversión”. Riesgos que han sido identificados desde 2013.

 

Una vez identificados y clasificados los problemas de seguridad nacional, es primordial que el Gobierno diseñe la estrategia de operación y asigne los recursos suficientes para solucionar las amenazas.

 

Salazar subraya que estos asuntos han dejado de ser exclusivos de los militares y de los organismos de inteligencia, para incorporar a otros actores, como los legisladores, quienes son fundamentales en la toma de decisiones ante cierto tipo de amenazas, el sector académico, los medios de comunicación y las ONG’s.

 

En 2008, Ana María Salazar pronosticó un panorama poco alentador de no atenderse ciertos retos que podrían convertirse o derivar en amenazas más importantes en el futuro como la falta de políticas públicas ante narcomenudeo, adicciones, obesidad, diabetes y desempleo.

 

La Agenda Nacional de Riesgos 2013 advirtió que el país se encontraba en una situación crítica ante riesgos que “atentan contra la seguridad nacional, socavan el estado de derecho, generan un grave descontento social y crean situaciones de ingobernabilidad”. Panorama que aún se mantiene y se complica cada vez más.

 

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Ana María Salazar, abogada de profesión, fue Subsecretaria Adjunta de Defensa para Política y Apoyo Antidrogas del Departamento de Defensa de Estados Unidos (1998 - 2001); y asesora del Enviado Especial para las Américas del Presidente Clinton (1998); y asesora especial en la Oficina de Asuntos Internacionales Antinarcóticos del Departamento de Estado (1995 - 1997).

 

Salazar es experta en seguridad nacional y  pública; consultora internacional especializada en entrenamiento en negociación y mediación, así como en temas de seguridad empresarial y gubernamental; y autora de varios libros y artículos sobre seguridad, política y la relación México - Estados Unidos. Además, tiene una vasta experiencia en medios.

 

Ha sido reconocida como uno de los 100 hispanoamericanos más influyentes de Estados Unidos, por la revista Hispanic Business, en el año 2000; y como una de las 50 mujeres más influyentes en México, por la Forbes México, en el año 2012.

 

 

 

Escucha a Ana María Salazar hablar sobre los escenarios actuales de política internacional, seguridad y combate al crimen, en CITEK Forum 2017.

Nuevo llamado a la acción

 

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